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Llega un patito a una cantina y le pregunta al cantinero:
¿Tiene uvas?
A lo que el cantinero responde:
No.
Entonces, el patito se va, regresa, y vuelve a hacer la misma pregunta: ¿Tiene uvas?
Y el cantinero responde enojado:
¡No! Y le dice:
Mira, si vuelves a hacerme la misma pregunta, te voy a clavar los pies al piso.
Entonces el patito sale asustado, regresa y pregunta:
¿Tiene clavos?
Y el cantinero responde:
No.
Y el patito dice:
Entonces, ¿tiene uvas?




Era una mujer que tenía muchos hijos y todos llevaban el mismo nombre. La madre va a sacarle el pasaporte a todos ellos, y el joven que los atiende le pregunta:
¿Cómo se llaman sus hijos?
Y ella le dice:
Todos se llaman Bernardo.
El joven asombrado le pregunta:
Señora, cómo hace usted, por ejemplo cuando los llama a comer.
Ella dice:
Sólo digo Bernardo y todos vienen.
El joven sigue preguntando:
¿Y cuándo quiere que se vayan a dormir?
La señora responde:
Llamo a uno y todos vienen.
El joven vuelve a preguntar:
¿Y cuándo quiere hablar con uno en especial qué hace?
La señora responde:
¡Entonces le hablo por su apellido!




En un parque de la ciudad había dos estatuas, una de un hombre y la otra de una mujer. Las estatuas estaban una en frente de la otra por muchos años. Una mañana se apareció un ángel y les dijo:
Por haberles dado tanto placer a la gente de esta ciudad, les voy a conceder que vivan como seres humanos por 30 minutos para que hagan lo que ustedes quieran.
Y con esas palabras las estatuas se convirtieron en seres humanos. Se miraron, se sonrieron e inmediatamente corrieron hacia unos arbustos cercanos y se ocultaron entre las matas. El ángel se sonrió mientras oía risas y ruidos de las hojas y ramas quebrándose. Después de quince minutos salieron las estatuas, contentas y sonrientes. Algo sorprendido, el ángel mira su reloj y les dice:
Todavía les quedan quince minutos.
¿No les gustaría continuar?
La estatua macho le pregunta a la estatua hembra:
¿Quieres hacerlo otra vez?
Sonriendo, la estatua hembra le dice:
¡Sí, pero esta vez tu sostienes a la paloma mientras yo me le cago en la cabeza!




Cuando piensas acerca de las diferencias entre el trabajo y la prisión, quizás la prisión no es tan mala.
EN PRISION: Tu pasas la mayor parte del tiempo en una celda de 8x10. EN EL TRABAJO: Tu pasas la mayoría de tu tiempo en un cubículo de 6x8.
EN PRISION: Tu tienes tres comidas al día.
EN EL TRABAJO: Tu tienes un descanso para 1 comida y tienes que pagar por ella.
EN PRISION: Tu obtienes menos días por buen comportamiento.
EN EL TRABAJO: Tu eres recompensado por buen comportamiento con mas trabajo.
EN PRISION: Un guardia cierra y abre las puertas por ti.
EN EL TRABAJO: Tu debes llevar alrededor una tarjeta de seguridad y cierras y abres todas las puertas tu mismo.
EN PRISION: Tu puedes mirar la TV y jugar juegos.
EN EL TRABAJO: Tu eres despedido por mirar TV y jugar juegos.
EN PRISION: Tu tienes tu propio baño.
EN EL TRABAJO: Tu tienes que compartir.
EN PRISION: Ellos permiten que tu familia y amigos te visiten.
EN EL TRABAJO: Tu no puedes incluso hablarle a tu familia y amigos.
EN PRISION: Todos los gastos son pagados por los que pagan impuestos sin que se requiera trabajar.
EN EL TRABAJO: Tu pagas todos los gastos para ir a trabajar y entonces ellos restan impuestos de tu salario para pagar por carceles para prisioneros.
EN PRISION: Hay guardias que son a menudo sádicos.
EN EL TRABAJO: Ellos son llamados supervisores.
EN PRISION: Tu tienes tiempo ilimitado para leer los chistes por e-mail EN EL TRABAJO: Tú eres despedido si te atrapan mirando chistes.




Están dos compadres en el desierto, y uno le dice al otro:
¡Manolo, Manolo! ¡Una boa, una boa!
A lo que Manolo responde:
¡Pues, que vivan los novios!




Este era un violinista que se perdió en la jungla, cuando a lo lejos vio un león, en su desesperación se puso a tocar el violín como un loco, el león se acerco y se sentó enfrente como escuchándolo.
De pronto apareció otro león e hizo lo mismo.
El violinista pensó: "Ya sabia que esta carrera me salvaría algún día", cerró los ojos un segundo y al abrirlos había mil leones a su alrededor.
Ya sudando frío, vio a lo lejos otro león, y se levantó para hacerlo detener mientras iba a su encuentro, siempre tocando el violín, pero el león no se detenía y en un segundo se lo comió.
Viendo esto, se levanta otro león y dice:
"Ya sabía que este sordo nos iba a malograr el concierto."






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