Chistes





Locos



Dos locos.
¿Adivina que tengo en la mano?
Un elefante.
No vale, ¡Lo viste!




Una vez se encontraron tres locos en un desierto. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, los tres locos encontraron un viejo automóvil en medio del desierto, uno de los locos pregunta:
¿Para qué nos puede servir este auto?
El segundo le contesta:
Yo no sé, pero tiene que servir para algo.
El tercero le responde:
Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse.
El segundo le dice:
Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed.
El primer loco le dice:
Pues, yo me voy a llevar una puerta.
Y los otros locos le dicen:
¿Una puerta? ¿Y para qué?
A lo que el primer loco le contesta:
¡Para bajar los cristales cuando tenga calor!




Un loco se acerca a la casa de otro loco, y llama a la puerta, desde adentro dicen:
¡No hay nadie!
y él de afuera responde:
¡Pues, menos mal que no he venido!




Este era un muchacho que pasaba todos los días por un manicomio en una bicicleta, desde la ventana de arriba del manicomio un loco le disparaba con la mano, hasta que el muchacho se hartó.
El día siguiente cuando pasaba por el manicomio, el loco le hacía pum, pum, pum, y el muchacho desde abajo le grita:
¡Pam!
El loco se dejó caer gritando:
¡Yo nunca te tiré a dar!




En una oportunidad estaban unos locos arrastrándose en el patio del manicomio y había gran euforia entre los locos observadores. En eso, los ve el director del manicomio y le dice a su asistente que fuera a ver que sucedía, el asistente acudió inmediatamente.
Pasó 1 hora, 2 horas y los locos seguían arrastrándose uno por uno y el asistente no regresaba. Al rato llega todo sucio y el director le pregunta:
¿Qué sucede?
Bueno, responde el asistente, es que había un loco que le estaba dando 2000 bolívares al que pasara por debajo de una raya que él había hecho en el piso.
El director dice:
Y usted, ¿Por qué se tardó tanto?
Bueno, es que 2000 bolívares son, ¡2000 bolívares!




¿Para quién es esa carta?, le dice el director de un manicomio a un loco que está escribiendo.
Para mí mismo.
Y, ¿qué te pones?
¡Cómo quieres que lo sepa si aún no la he recibido!






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