Chistes





Crueles



¡Noticia de último minuto!
Bomba cae en cementerio, felizmente ningún herido, todos muertos.



Había una vez un niño tan feo, pero tan feo, que un día su mamá lo llevó de camping y en la noche, los coyotes prendieron fogatas para que no se les acercara.




Hubo un robo en una joyería de la capital. Llega la policía y encuentra las ventanas rotas y a un viejito mendigo cerca de la puerta. Los policías dicen:
¡Este es el ladrón! Llevémoslo a la pileta del parque para que confiese. Lo llevan y lo meten de cabeza dentro del estanque; lo sacan y le preguntan:
¿Dónde están las joyas?
El viejito no contesta nada, entonces lo vuelven a meter durante más tiempo. Lo sacan de nuevo:
¿Dónde están las joyas?
Nada que contesta, lo meten la tercera vez, durante dos minutos, entonces el viejito levanta una mano; un policía dice:
¡Ya va a hablar!
Lo sacan y le preguntan:
A ver, ¿Dónde están las joyas? ¿Qué tiene que decir?
Contesta el viejito:
Que llamen a un buzo porque yo no veo nada en el estanque.




Sube una señora al microbús y sorprendido el chofer le dice:
¡Ay, caray, nunca había visto un chamaco tan feo!
La señora llorando se sienta y al pasajero que está a su lado le dice: Ese chofer es un grosero.
Y el pasajero le contesta:
¡Vaya y reclámele mientras tanto yo le cuido a su chimpancé!




Todos los días pasaba por una casa un repartidor de periódicos, el cual siempre que entraba al patio delantero a dejar el periódico, encontraba a un niño que lo esperaba, y con la mano y el dedo apuntándole, le hacía: - ¡Pum, pum, pum! -Simulando disparos contra el repartidor-.
Esto era cosa de todos los días, todos los días. Pero un día el repartidor dijo:
- Ah no, hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado que todos los días me dispare, aunque sea de mentiras.
Entonces, llega al otro día, entra al patio, y observa que el niño está en el techo, entonces el repartidor le apunta con el dedo y dice:
- ¡Pum, pum, pum, y pum!
Cae el niño al suelo desde el techo, y entonces el repartidor asustado corre hacia él, y le dice:
- Niño, niño, ¿Estás bien?
El niño le responde medio inconsciente:
- ¡Yo nunca te tiré a matar!




Había una vez un pollito llamado Pio mirando una asadera llena de pollos. Tiempo después llega otro pollito y le pregunta a Pio:
Pio, ¿qué estás mirando?
Nada, dice Pio.
Entonces, ¿qué estas haciendo le pregunta el pollito?
A lo que Pio responde:
Estoy esperando a que mi mamá se baje del carrusel.






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