Chistes





Borrachos



Estos son tres borrachos que van caminando por la calle, un borracho sin querer patea una lámpara luego el otro y así lo patean todos y en eso se les aparece un aladino y les dice que les va cumplir un deseo a cada quien, pero se tienen que subir a un edificio y tirarse y al ir cayendo gritar su deseo, el primer borracho se lanza y grita YO QUIERO UNA CASA CON MUCHAS VIEJAS, cae con mujeres y su casa, el otro dice YO QUIERO UN MONTON DE DINERO Y UN AUTO ULTIMO MODELO se le cumple y el tercer borrachito se para al filo del edificio y en eso se resbala y grita MAMAAAAAAA.
Y EL POBRE CAE EMBARAZADO.




Un borrachito iba caminando por la calle. De pronto, unos gangsters lo meten a la patrulla y se lo llevan a un cuarto oscuro, lo sumergen en el agua y le dicen:
¡Confiesa ya! ¿Dónde está el dinero?
Y así fueron horas y horas, hasta que el borrachito se paró y dijo: Bueno bueno, mejor háblenle a un maldito buzo porque yo no veo nada.



Este es un borracho que va por la calle bien bebido y se da un golpe en la cabeza con una farola, entonces se va al médico y le pide algún remedio. Ponga esta pomada el el sitio del accidente.
Pasan tres días y el borracho vuelve y le dice:
Oiga, que puse la pomada en el sitio del accidente y me sigue doliendo. ¿Pero usted se lo puso en la cabeza?
No señor, lo puse en la farola.




Había una vez, un borracho tomado cerveza en un panteón, y de pronto se le cae su cerveza y se pone a llorar.
Pero en eso pasa una señora que le va a dejar flores a su marido y ve al borracho llorando, y se le acerca y le dice:
¿Familiar?
Y el borracho le contesta:
¡No, de a litro!




Estaban dos borrachitos en un bar cuando ya estaba por cerrar.
Oye cumpa, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir chupando?
No, mejor vamos a la mía que es aquí cerquita.
No cumpa, la mía es más cerquita.
A ver, vamos, a ver cuál es más cerca.
Y se van, llegando a la esquina se detienen y uno le dice al otro: Ya llegamos cumpa, está es mi casa.
Y el otro le dice:
No puede ser cumpa, ésta es mi casa.
No te creo, es la mía.
A ver, tocaremos la puerta así sabremos de quién es.
Tocan la puerta, sale la dueña, y les dice;
¡Que bonito, que bonito, padre e hijo borrachos!




Estaba un borracho caminando tranquilamente en la calle y de repente se encuentra un muerto tirado debajo de una caseta telefónica y decide llamar a la policía:
Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
He encontrado a un muerto dice el borracho.
Está seguro de que está muerto.
Sí, señor estoy seguro.
Muy bien, en que calle se encuentra.
Espéreme, le vuelvo a llamar ahorita.
Entonces el borracho se dirige a ver el nombre de la calle y apresurado regresa al teléfono y vuelve a marcar.
Buenas noches usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
Soy el del muerto.
Ah sí señor, ¿cuál es la calle?
Es... a ver, déjeme volver a ir a ver.
Vuelve a ir a ver el nombre de la calle y esta vez lo va repitiendo en su mente.
Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
Soy yo el del muerto.
Ah sí, usted, ¿cómo se llama la calle?
Ah, es... otra vez se me olvidó.
Va varias veces y siempre a la hora de marcar se le olvida el nombre de la calle.
Hasta que por la décima vez habla:
Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
El del muerto.
Ah otra vez usted, señor, ahora sí dígame como se llama la calle. Libertad.
Pero por que no lo dijo antes si no está tan difícil.
¡Es que el nombre de la otra estaba tan difícil que mejor moví al muerto!





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