Chistes





Autos



Un día un paletero iba caminando por una vía principal en la ciudad a eso de las 6:00 de la tarde. A la vez, un motociclista de entrega de pizza iba apurado porque se le acababa la media hora de entrega. Iba esquivando los carros y metiéndose por donde veía un espacio. En una de esas se le tira el paletero (vendedor de helados) en frente y lo choca.
El pobre repartidor de pizza empezó a gritar:
Ay, ¡Maté al paletero! ¡No puede ser!, señor paletero, dígame lo que tiene para decirle a la ambulancia, por favor, ¡Dígame lo que tiene!
En eso, el paletero abrió los ojos y empezó a murmurar:
Coco, limón, maracuyá...




Un vendedor le dice al cliente:
Señor este auto le conviene, solo tiene que darme 50 mil dólares. Esta bien, aquí tiene el dinero, y pregunta, ¿A cuánto corre?
El vendedor le contesta:
Oiga señor, cuando va en primera, va a 50 millas por hora, cuando va en segunda, va a 100 millas por hora, cuando va en tercera, va a 150 millas por hora, cuando va en cuarta, va a 200 millas por hora, cuando va en quinta, a 250 millas por hora, pero ya no le metas sexta porque el auto vuela.
El comprador va por su mujer, sus hijos, la abuela y se van a un paseo en el auto nuevo. De pronto al señor le pega la loquera y se va en primera, segunda, tercera, cuarta, y de repente, la esposa le dice:
Mi amor, ahí hay un barranco, y el esposo le contesta:
¡No te preocupes vieja, lo traigo en sexta!




Llega un señor y se monta a un bus y le pregunta al chofer:
Señor, ¿hasta dónde llega este bus?
Y el señor responde:
Hasta la parte de atrás.




Un conductor de camión que transporta 75 toneladas de nitroglicerina, cuando viaja en lo más alto de un puerto de montaña se da cuenta de que no tiene frenos y empieza a descender cada vez más rápido.
El camión va derrapando como si fuese una moto, esquivando como puede a los que vienen en dirección contraria.
Va rebotando todo el rato, porque el pavimento de la carretera esta lleno de baches, y de vez en cuando choca ligeramente con el muro que hay al lado de la carretera.
El conductor intenta en vano encontrar algún desvío, y al final el camión se sale de la carretera por una curva que cae por un precipicio
profundísimo.
El desgraciado conductor intenta quitarse el cinturón de seguridad, pero se ha atascado; mientras el camión va cayendo, se las arregla para cortarlo con una navaja que se le escurre entre los dedos varias veces, porque los tiene llenos de sudor. Intenta abrir la puerta, pero en uno de los choques contra el muro se ha deformado y es imposible moverla, así que agarra el extintor y empieza a golpear el parabrisas; como es de vidrio muy resistente le cuesta mucho, pero al final consigue romperlo y salta. Sin embargo, se engancha con los pantalones en uno de los hierros; intenta soltarse, pero es imposible, así que se los quita y por fin sale del camión. A pesar de que no ve nada, porque ha perdido sus gafas, consigue agarrarse a una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su alrededor cae una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la cabeza, pero la ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas las piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue agarrarse a un cactus y cree estar a salvo; sin embargo, debajo de esa rama hay una colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no puede soltarse porque la caída seria mortal, aguanta impasible sus picaduras. Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye unos gritos; le dicen que le han visto y que van a llamar a la policía y a servicios médicos para que le atiendan.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el pueblo mas cercano, a 20 kilómetros de distancia; un atasco impide que la ayuda llegue pronto, y cuando llega la policía se dan cuenta de que van a necesitar cuerdas para llegar hasta él fondo para rescatarle, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le produce quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
- Gracias a Dios se ha salvado.
- No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cactus, porque las intenciones de Dios estaban bien claras....




Viajando en su pequeño Volkswagen iba Luis camino a Cuernavaca, ciudad de descanso ubicada en la República Mexicana, cuando el carro le empieza a fallar hasta parar, desesperado Luis baja del coche; cuando ve pasar a su amigo Pepe en veloz Corvette, haciéndole señas, Pepe reconoce a Luis y para; desgraciadamente ninguno sabe un ápice de mecánica por lo que Pepe decidió ofrecer remolcar a Luis hasta el taller más próximo; Luis que conocía el hábito de la velocidad de Pepe se niega rotundamente, pues teme que se le olvide que lleva remolque; Pepe promete que no aumentará la velocidad pero que si lo hiciera lo único que Luis tendría que hacer es tocar la bocina y esto le haría bajar la velocidad. Ya en camino un Ferrari les rebasa y Pepe sin pensar más acelera a fondo, Luis se pega a la bocina sin lograr que Pepe disminuya la velocidad; en eso un policía les ve pasando, viendo que iba a ser imposible darles alcance se comunica con su compañero al final de la carretera diciéndole: Ahí van tres carros con exceso de velocidad; Un Ferrari blanco al que por favor detienes y le aplicas una fuerte multa por exceso de velocidad; al Corvette aparte de la multa le sancionas con cancelación de permiso para conducir, por querer pasar a otro vehículo a exceso de velocidad; pero al Volkswagen lo llevas arrestado aparte de multarlo y de cancelarle la licencia pues todavía le va tocando a los otros dos para que lo dejen pasar.




Era una mañana de día Domingo y en una ciudad muy habitada se daba por inaugurada una nueva carretera que permitiría a los automovilistas viajar más rápido, la policía estaba muy contenta y el alcalde le propuso a un oficial de policía que regalara 1.000 dólares al automóvil 1.000 que pasara por la nueva carretera, se dio la oportunidad, y el oficial hace detener un carro y se expresa así:
¡Muy buenos días, señor!, tengo el agrado de comunicarle que usted ha ganado 1.000 dólares por haber sido el automóvil número mil de esta mañana, el oficial muy ansioso le dice:
¿Qué piensa hacer con el dinero?
El conductor le dice:
Bueno, ya es tiempo para tomar lecciones de conducir y pagar mi licencia. Mientras la esposa del conductor que estaba sentada al lado le dice: No le haga caso señor policía, si éste cuando se cura no sabe lo que habla.
El oficial de policía se enfureció y le dijo:
En ese caso mi amigo, detenga el vehículo y bájese.
y la suegra que estaba en el asiento trasero le dice:
¡Viste, te dije que no llegaríamos a ningún lado con un vehículo robado!





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